Que son tus silencios delgados y algo gruñones,
y anda tu sonrisa jugando a saber más que nadie.
Y yo, enredada en lo terrible y genial de conocerte por accidente,
me callo las ganas de abrazar en un despiste tus gestos de pillo...
Y las de contarte secretos...
Como que todos los míos silencios tienen nombre propio,
todas mis lunas una buena excusa,
todas las líneas de mis manos miedo...
Y las de querer adivinarte,
y las de quitarte lo terrible y quedarme con lo bueno,
y las de encontrarte.
Para que no existan los cálculos,
para que no sean necesarios,
para ponerte en un brete
y que confieses tus pecados...
Que como todo niño malo a bien tienes disfrazar...
Y de pegarte las ganas,
mis ganas de que la sencillez y la complejidad se hagan el amor.
Y darte, al fin, un trocito de yo,
Que ya te lo vas mereciendo,
Por dulce... y porque sí.
WALLS

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