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martes, enero 10, 2006

Que son tus silencios delgados y algo gruñones,

y anda tu sonrisa jugando a saber más que nadie.

Y yo, enredada en lo terrible y genial de conocerte por accidente,

me callo las ganas de abrazar en un despiste tus gestos de pillo...

Y las de contarte secretos...

Como que todos los míos silencios tienen nombre propio,

todas mis lunas una buena excusa,

todas las líneas de mis manos miedo...

Y las de querer adivinarte,

y las de quitarte lo terrible y quedarme con lo bueno,

y las de encontrarte.

Para que no existan los cálculos,

para que no sean necesarios,

para ponerte en un brete

y que confieses tus pecados...

Que como todo niño malo a bien tienes disfrazar...

Y de pegarte las ganas,

mis ganas de que la sencillez y la complejidad se hagan el amor.

Y darte, al fin, un trocito de yo,

Que ya te lo vas mereciendo,

Por dulce... y porque sí.

WALLS